En el corazón de la secularidad consagrada, el equipo quiere ser para nuestros miembros Voluntas Dei, un lugar necesario de vida y de escucha de la Palabra de Dios, de lectura constante de los signos de los tiempos y de discernimiento de la voluntad de Dios. Constituye un lugar privilegiado de caridad fraterna, de formación espiritual y apostólica.
La vida fraterna entre los miembros del Instituto es esencial. No hablamos aquí de vida comunitaria a la manera religiosa sino de reuniones periódicas que ofrecen un lugar de compartir, renovación y motivación.
Deseosos de consagrar su vida a Dios en un mundo en constante cambio, nuestros miembros Voluntas Dei se esfuerzan toda su vida en modelarse, conocerse, decir su fe, formar su imagen a semejanza de Cristo, cada uno según sus características personales. El equipo les da, entonces, la oportunidad de descubrir sus dones y sus carismas, de aprender a compartirles entre ellos y con quienes se relacionan.
Equipo de miembros, Abitibi, Canadá.
Formar equipo exige una importante dosis de madurez humana y afectiva y también un gran respeto hacia el otro. Las relaciones en el seno del equipo estimulan nuestros miembros a descubrir su solidaridad en Cristo con toda persona, principalmente con las que más sufren y las más desprovistas. Además, las relaciones los ponen atentos para trabajar juntos en el establecimiento de un mundo más fraterno. Por último, el espíritu de caridad que anima a nuestros equipos muestra a los demás el valor y el sentido de la presencia del Instituto en misión de Iglesia.
Equipo de miembros, Outaouais, Canadá.
Cada miembro del equipo
actualiza la misión de la Iglesia
en su medio de vida.

