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El Padre François Hamel nació el 26 de agosto de 1953 en Cap-de-la-Madeleine (Trois-Rivières). Es el primogénito de una familia de tres hijos. Conoció el Instituto Volutas Dei por un profesor en el momento en que frecuentaba el seminario menor de Trois-Rivières. Este mismo profesor – el Padre Gaston Laroche – lo invitó a unirse al instituto en 1978. El Padre François comenzó su aspirantado el 9 de mayo de 1980 y fue ordenado sacerdote el 22 de noviembre de 1986. Su vivencia de la consagración secular lo lleva a unirse con la gente allí donde está. Sabe escuchar y tocar los corazones de los que frecuenta. Es un canonista que sabe unir humanidad y pastoral.

Ha pasado gran parte de su vida en el mundo de la enseñanza en secundaria (1976 a 1998) y como encargado de cursos en el seminario mayor de Montreal, en la Universidad de Quebec, en Trois-Rivières y también en la Universidad Saint-Paul de Ottawa. En 1992, obtenía un doctorado en derecho canónico de la Universidad de Strasbourg, Francia De 1987 a 1992, ha sido miembro del consejo de distrito canadiense y fue responsable de la formación de los candidatos a las órdenes sagradas. En 1992 era elegido miembro del consejo central y ocupaba el cargo de secretario general, trabajando así en estrecha colaboración con el director general Yvon Carpentier. Es un hombre consagrado intensamente a su trabajo que puede ocuparse de varios asuntos al mismo tiempo.

En 1998, ocupó el cargo de quinto director general del Instituto. Fue reelegido en 2004 para un segundo mandato de seis años. Sus dos mandatos a la cabeza del Instituto estuvieron marcados por un acrecentamiento considerable de miembros, de nuevas fundaciones y por una reestructuración diferente del Instituto en ciertos países. Ha contribuido a hacer conocer mejor el Instituto, asumiendo dos mandatos (2000-2004 y 2004-2008) en el consejo ejecutivo de la Conferencia mundial de los institutos seculares (CMIS) en Roma. En 2007, gracias a sus esfuerzos, la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, concedía al Instituto Voluntas Dei un indulto permanente para emitir las letras dimisorias.